La nueva Cuba

Santiago, Abril 2016. El bloqueo –o embargo- económico a Cuba establecido en 1960 ha mantenido a la isla por más de 60 años aislada del mercado internacional. La ley HelmsBurton, que sanciona a empresas de terceros países que comercien con Cuba, y la ley Torricelli, que prohíbe a los nacionales de Estados Unidos que comercien con Cuba, siguen hoy vigentes y sus efectos aún se pueden sentir.
Sin embargo, después del histórico anuncio realizado por los dos gobiernos en julio del 2015 las cosas han venido cambiando. Desde entonces, se han ido mejorando paulatinamente las relaciones diplomáticas y se ha comenzado a permitir un valioso intercambio cultural, comercial y deportivo.
Todavía es muy temprano para afirmar tajantemente que la visión política y económica de la isla cambiará radicalmente y hará un giro a la total apertura económica y el capitalismo. Por ahora, es apenas justo afirmar que el gobierno castrista está demostrando voluntad política real y positiva para atraer mayor inversión extranjera y “poner al día” al país.
María Mondeja, Senior Jurídica de ICG – International Consulting Group y experta en la Ley 118 para la inversión extranjera en Cuba, afirma que existe la posibilidad que la isla desarrolle dos sistemas paralelos: uno para la inversión extranjera y otro para que las empresas nacionales, sean microempresas o estatales. Aunque el sistema actual no es muy distinto al establecido en 1995 cuando se promulgó la primera Ley para la Inversión Extranjera, la experta reconoce que la incorporación de la Cartera de Oportunidades de Inversión –que define los sectores y proyectos de interés para la isla- y la creación de una Zona Especial de Desarrollo de Mariel impulsan el atractivo de Cuba para recibir capital foráneo.
A ponerse al día
Más de 60 años de aislamiento han hecho que Cuba esté sustancialmente retrasada en infraestructura, sea institucional o física, para acoger abiertamente las necesidades que acompañan la llegada de capital extranjero. Por ejemplo, la isla apenas está comenzando a ofrecer internet para todos sus habitantes, pues anteriormente era un servicio de exclusivo uso para los extranjeros que residen ahí y de algunas instituciones del estado que contaban con un servicio notablemente precario.
La urgencia que tiene la isla en recibir inyección de capital hace atractivo para los inversionistas extranjeros considerar comenzar a tener operaciones y posicionarse entre los cubanos. Huawei y Google son algunas de las empresas que ya están comenzando a estudiar cómo podrían incursionar en este nuevo y potencial mercado.
Es muy posible que el Gobierno de Cuba, dado a sus limitados recursos, se apoye en la inversión extranjera para impulsar la competitividad de la isla, especialmente en los proyectos que esta necesita para potencializar su infraestructura aeroportuaria, vial y tecnológica.
Y mencionando el potencial de la isla, se debe considerar la alta fertilidad de sus tierras, que podrían posicionar a Cuba como un importante productor agrícola en la región, con productos que irían más allá del tradicional tabaco, caña y ron. Según la Dra. Mondeja entre los alimentos que se podrían producir están: plátanos, naranjas, mangos, arroz, frijoles, café y cualquier otro tipo de cultivo que sean compatibles con el trópico.  Más al oriente, existen minas para la explotación de níquel, que ya está siendo extraído por compañías chinas y canadienses para usos industriales.
Además, se espera que la ruta Miami-La Habana de American Airlines se vuelva el tercer destino de mayor tráfico desde la ciudad estadounidense, por lo que María Mondeja considera que el turismo es uno de los principales activos que tiene y tendrá la isla, especialmente por los miles de estadounidenses que explorarán turísticamente a la isla por vías marítimas y aéreas una vez se levanten las medidas existentes.

Gran expectativa
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, arribará a Cuba el próximo 20 de marzo como parte de un encuentro que simbolizará el deseo de ambas partes para materializar el restablecimiento de las relaciones. Así, Obama se convierte en el primer presidente estadounidense en visitar la isla en más de 88 años. El último cabeza de estado americano que pisó suelo cubano fue Calvin Coolidge en 1928.
El acuerdo es un intercambio de intereses que, desde siempre, han estado en la mesa de la discusión diplomática: levantamiento del embargo económico y devolución de la soberanía al gobierno cubano sobre la base naval Guantánamo.
Hemos de estar atentos al desarrollo de estas nuevas relaciones entre los dos países que, sin duda, tendrán un efecto notorio en las dinámicas entre América Latina y los Estados Unidos.

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