INVERSIÓN EN CUBA

El pasado 01 de Julio de 2015 el Presidente Barack Obama anunciaba oficialmente el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, un hito dentro del proceso de normalización de las relaciones entre ambos países iniciado en Diciembre de 2014. El anuncio de la Casa Blanca ha vuelto los ojos del mundo sobre Cuba y ha dado un nuevo matiz a los cambios que vienen ocurriendo en la Isla en los últimos 5 años.

Estos cambios son parte de lo que el gobierno cubano ha llamado la actualización de su modelo económico y que implica modificaciones a la normativa vigente así como una restructuración de los sectores de la economía a todos los niveles. Entre los cambios legislativos destacan la promulgación de una ley que regula/incentiva el ejercicio del trabajo por cuenta propia (empresario individual) seguida de una reforma tributaria; la promulgación de una nueva ley de la vivienda que deja atrás las prohibiciones sobre la compraventa y arrendamiento de viviendas entre particulares residentes en el país y que ha contribuido al boom del mercado inmobiliario cubano; la aprobación de una nueva ley migratoria que suprimió la requerida autorización gubernamental para que los cubanos pudieran viajar al extranjero; la creación de las cooperativas no agrícolas, forma de asociación no estatal disponible para los cubanos y orientada fundamentalmente al sector de los servicios.

Junto a los cambios se ha dado la llamada apertura de Cuba a los capitales extranjeros bajo la Ley 118 de 2014 y su Reglamento nuevo marco regulativo de la inversión extranjera en Cuba, el Decreto-Ley No. 313/2013 y su Reglamento, sobre la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM) y la Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera, guía descriptiva de los proyectos prioritarios para el país por sector económico. Lo que distingue este nuevo momento de la inversión extranjera en Cuba es, fundamentalmente, la publicidad que el gobierno cubano le ha dado, incluyendo el desarrollo de actividades de promoción acompañadas de una considerable afluencia de delegaciones comerciales públicas y privadas hacia y desde la Isla. Lo anterior se entiende si consideramos que Cuba ya tenía un marco normativo para la inversión extranjera desde el año 1995, y que hasta la fecha el país ha firmado la nada despreciable cantidad de 59 Acuerdos Bilaterales de Inversión (40 de ellos vigentes); 3 Acuerdos Internacionales de Inversión y 12 Acuerdos para Evitar la Doble Tributación, suscritos con países tan variados como España, Chile, Rusia, China, Italia, Holanda y Qatar.

Hay muchas razones por las que Cuba es considerada un mercado atractivo para invertir. Por una parte hay mucho por hacer y por mejorar principalmente en el sector de las telecomunicaciones y, por otra parte, se pueden generar sinergias muy interesantes en sectores bien posicionados como es el caso de la industria biotecnológica y del turismo. Se señala su ventajosa ubicación geográfica, en el centro de algunas de las rutas marítimas más importantes de las Américas, y donde el país apuesta, con énfasis en el Puerto del Mariel, a convertirse en uno de los  principales hub de transbordo de mercancías en la región. Se destacan también su estabilidad y bajos índices de violencia, la existencia de abundante mano de obra calificada, la creación de una zona franca y las ventajosas franquicias tributarias establecidas para algunas modalidades de inversión. Sin embargo, aunque pareciera, como he oído decir a muchos, que debiéramos montarnos ya en el avión e ir a plantar nuestra bandera en la Isla para asegurarnos de llegar entre los primeros, lo cierto es que entender a Cuba y estar bien asesorados es imprescindible para no fracasar o frustrarnos en el intento.

Debemos saber que Cuba no tiene interés en una atracción indiscriminada de capitales extranjeros. La meta país es el cumplimiento, con ayuda de la inversión extranjera, de algunos de los Lineamientos de su Política Económica y Social establecidos por el gobierno entre los que se encuentran: la sustitución de importaciones; diversificación y ampliación de los mercados de exportación; acceso a tecnologías de avanzada, y la renovación de su matriz energética. La forma en que se garantiza que la inversión extranjera esté en línea con dicha meta es muy simple: todo proyecto de inversión independientemente de su alcance, forma, volumen o duración requiere de previa “Autorización” de autoridad competente previo cumplimiento de los requisitos establecidos en la Ley 118 o el DL 313 según corresponda. Adicionalmente, existen solo tres modalidades para la inversión extranjera en Cuba: 1) mediante Empresa Mixta, que es una sociedad cubana constituida con participación cubana (persona jurídica) y extranjera (persona natural o jurídica); 2) mediante un Contrato de Asociación Económica Internacional, donde participan una parte cubana y una parte extranjera o 3) mediante una Empresa de capital totalmente extranjero que puede tener tres formas: persona natural actuando por sí misma, empresa cubana de capital extranjero (sea persona natural o jurídica) o como sucursal de empresa extranjera registrada en Cuba. La modalidad escogida requerirá aunar esfuerzos sea con un partner cubano, a la fecha todos empresas del Estado, o con un Ministerio del área en que se desea realizar la inversión para que acompañe al inversionista durante el proceso de solicitud de la Autorización. La Autorización una vez otorgada definirá la modalidad de inversión que será utilizada, su alcance y objeto, aportes de la parte cubana, tiempo de duración por la que se otorga, entre otros de importancia. Otro problema que enfrentan los inversionistas extranjeros se refiere a la dualidad de monedas que aún existe en Cuba. Por un lado está el peso cubano (CUP) la moneda de mayor circulación entre los cubanos y en la que se pagan el grueso de las remuneraciones de los trabajadores. Por el otro, está el peso libremente convertible (CUC), moneda en la que opera parte del comercio nacional y las operaciones relacionadas con el turismo y la inversión extranjera. Actualmente 25 CUP equivalen a un 1 CUC, mientras que 1 CUC equivale a 1 USD (dólar americano) según la tasa establecida por el Banco Central de Cuba. Actualmente el país trabaja en la unificación monetaria pero no existe una fecha señalada para que esto ocurra. Un tercer elemento a considerar es el limitado desarrollo de las redes inalámbricas, telefonía celular y acceso a Internet existentes. Para que sea posible dimensionar lo anterior debe tenerse en cuenta, que exceptuando las zonas dedicadas al turismo (hoteles, aeropuertos), recién durante el último año se han empezado a implementar “zonas wifi” pagadas en lugares públicos de las ciudades más importantes del país y un porcentaje ínfimo de hogares en Cuba cuenta con Internet. Esto sin duda dista mucho del nivel de conectividad al que estamos hoy acostumbrados y presenta desafíos operativos sobre todo cuando se pretende llevar el control de las operaciones del negocio desde el exterior o mediante sistemas online.

Es imposible exponer acá todos los matices y consideraciones jurídicas y fiscales a valorar para un proyecto de inversión en la Isla, sobre todo cuando cada caso debe tratarse de manera independiente. Lo cierto es que mirar a Cuba es como mirar un vaso lleno hasta la mitad de agua. Dependiendo de a quien se le pregunte, algunos verán el vaso medio vacío y otros lo verán medio lleno. Estos últimos son los que han hecho y siguen haciendo negocios con éxito en Cuba. Entienden que el país tiene su propia idiosincrasia y su forma de hacer las cosas y que el éxito pasa por respetar las reglas básicas del juego, planificar exhaustivamente y aprovechar el margen de flexibilidad para negociar con el Estado que la legislación permite. Finalmente, recordemos que estamos hoy todavía frente a la Cuba del embargo económico, si el embargo termina y se abre para la Isla el mercado de Estados Unidos nadie sabe con certeza cuanto aumente la rentabilidad de los negocios ahí establecidos pero a que será considerable es a lo que muchos ya están apostando.

María Mondeja

Abogada en derecho corporativo y asesoría a empresas, partner y Directora Jurídica en BC & MC Law and International Business Consulting Ltda

Contacto: mmyudina@bcmc.cl

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